Hemos rescatado de los confines del archivo del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte un precioso artículo que dedicó Francisco Casares, secretario permanente honorario de la Asociación de la Prensa de Madrid, a su primo Julio Casares.
Es por ello que nos hace especial ilusión haber descubierto una carta hasta ahora desconocida “para nosotros” alojada en el archivo de la Fundación Juan March, junto con otro material también de Julio Casares. En ella, Francisco Casares agradece a Guillermo Fernández-Shaw, libretista de zarzuela, autor teatral, periodista, poeta y colaborador también en ABC y otros importantes periódicos de provincias, el pésame por la muerte de su primo, el filólogo Julio Casares.
Es una perdida irreparable. Si su cultura y su talento le daban una singular personalidad literaria, eran igualmente estimables sus cualidades de modestia y bondad.
Una vez leída la carta y tras la primera sorpresa al encontrar dicho documento en el archivo de la Fundación Juan March, nos fijamos en la línea que decía: «He procurado subrayarlas en el artículo que hoy le dedico»; e inmediatamente en la fecha 6 de Julio de 1964, seis días después del fallecimiento de Julio Casares.
Con estos pequeños datos, sabiendo que Francisco Casares había escrito en infinidad de gacetas y periódicos de la época, dimos por pura casualidad con el rastro en la tesis de nuestro amigo e investigador Jorge Martínez Montoro, en la que hacía referencia en un apartado a un artículo llamado «El maestro que se quiere llamar aficionado”, en Hoja del lunes, Madrid 6 Mayo 1946. Supimos entonces que nos encontrábamos cerca, teníamos una nueva pista, ahora sabíamos dónde podría estar escrito: en la Hoja del Lunes. Se llamó «Hoja de Lunes» al periódico que editaban las asociaciones provinciales de la Prensa de España y que era el único periódico autorizado los lunes: los demás diarios tenían que respetar el descanso dominical. El beneficio económico de la Hoja era el principal ingreso de las asociaciones de la Prensa. A partir de 1982 se autoriza la publicación de la prensa en lunes y la Hoja desaparece en 1986.
Finalmente y con la inestimable ayuda José Santos de la Biblioteca de la RAE, al que mandamos un fuerte abrazo, a él y Mª Paz García Ordóñez quienes siempre nos reciben como parte de una añorada familia, pudimos encontrar a golpe de click el afanado artículo, dentro de la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en el que se encontraba para nuestra alegría y regocijo este archivo.
El 1 de Julio de 1964 Julio Casares nos dejaba, marido, padre, abuelo y para mi generación el gran Julio Casares, el creador del Diccionario Ideológico que desde nuestra ignorancia tenía cabida en todas las estanterías de nuestros hogares, primer recurso ante cualquier duda, sin saber que desde pequeña estaba usando el gran diccionario de mi bisabuelo. Se fue con el sabor amargo de una muerte silenciosa, sin algarabías, como su personalidad y su humildad ahora más conocida para mí. Anécdotas como la que cuenta Francisco Casares en su artículo, me dejan la gratificante y pesarosa idea a la vez, de que aunque solo sea un atisbo, haya heredado algo de su talento.
Tuvo Julio Casares en una ocasión la necesidad de acudir a un ministro para pedirle un favor, por otra parte, insignificante. Me llamó y me preguntó si le quería presentar al personaje, que sabía era amigo mío y al que él no había tenido ocasión de tratar. Le dije: “Pero ¿crees de verdad que tú necesitas que te presenten?” Me contestó que a quien no conocía no se atrevía a molestarle. Le acompañé al despacho ministerial. Previamente por teléfono, pedí la concesión de la audiencia. El ministro nos recibió inmediatamente, y al entrar, al estrechar su mano, nos mostró un libro que se hallaba sobre su mesa: ”Mire, don Julio— le dijo: este es uno de mis preferidos instrumentos de trabajo”. Se trataba del famoso “Diccionario Ideológico”, de Casares.

Autora: MARÍA SIERRA
Biznieta de Julio Casares
Formada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid, con especialización en restauración y conservación, amplió su mirada en el ámbito del arte contemporáneo a través del máster en conservación impartido por el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Su trayectoria ha evolucionado hacia un perfil híbrido donde convergen la estrategia de marca, el producto digital y la práctica artística. Actualmente trabaja como consultora senior en branding, liderando proyectos de estrategia, identidad y experiencia, mientras desarrolla su faceta como artista y tatuadora, explorando temas vinculados a la identidad, la libertad y el impacto social.
Paralelamente, mantiene un compromiso activo con la difusión del legado intelectual de su familia, trabajando en la puesta en valor de la figura de su bisabuelo, el filólogo y académico Julio Casares.
Buenos días, María
Estoy intentando encontrar el diario y fecha de un artículo de Francisco Casares, probablemente de 1943, pero no consigo identificarlo.
Pertenece a su «Comentario» y en este caso se refiere a «Un bello libro de Fernández Almagro».
Lo he buscado en la Hoja del Lunes, pero no lo he localizado.
¿Te suena donde pudo ver la luz?
Gracias.