Memorias

Como se acordarán de mi

Extracto de sus memorias

Al escribir estas memorias, he tenido en el pensamiento a mis hijos. En todas las familias van arrastrándose de generación en generación muebles, retratos, joyas, relojes que no andan, trastos y cachivaches, que a menudo no tienen más valor que haber pertenecido a sus abuelos. Vienen a ser testigos mudos, que corroboran la tradición oral de la familia y entran a manera de levadura, en la formación de nuevos hogares.

A falta de estos testimonios tangibles, yo solo puedo legar a mis descendientes descripciones, semblanzas y noticias. Menos es nada.

He pensado también, para hablar sin hipocresía, en que estas cuartillas podrían darse algún día a la imprenta. Lo contrario sería difícil de creer tratándose de alguien que lleva cuarenta años en comunicación frecuente con el público. Bien sé que no tengo a mi favor ninguno de los motivos que pueden dar interés a una biografía.

Cuando son notoriedad general las creaciones o los hechos extraordinarios, admirables o execrables adscritos a un nombre famoso, es natural que se quiera saber cómo fue y como vivió. Otro incentivo para meterse a escudriñar vidas ajenas nos lo ofrece el análisis de un carácter si se logra profundizar, hasta la raíz de las experiencias por las que inexcusablemente hemos de pasar los humanos. Y es que ningún conocimiento preocupa más al hombre que el de su propio ser y, en la medida que esto no es posible el de un semejante suyo; cuanto más semejante , mejor.

Nada de esto hallará el hipotético lector de estas cuartillas. Lo que quede de mis trabajos no tendrá nunca importancia suficiente para que las gentes pierdan el tiempo en enterarse de cómo era Julio Casares, si es que se acuerdan de mi nombre.

¿Qué me mueve a pensar que este manuscrito, pueda ser leído con agrado por personas ajenas? Únicamente, dicho sea sin falsa modestia, el relato de sucesos vividos, de los que ya no queda ningún testigo presencial, y el desfile de personajes que ya son o serán históricos y que, a vueltas en mis recuerdos se asomarán a estas cuartillas ofreciendo tal vez perfiles desconocidos.

 

Tengo tras de mí una existencia, que sin ser corta, resulta más ancha que larga por la variedad heterogénea de mis experiencias y actividades, y por el contraste en que estas se han desenvuelto. He viajado por cuatro continentes, he cruzado los mares en sórdidos barcos de carga y en los más suntuosos trasatlánticos; he comido nidos de golondrinas y he asistido a banquetes imperiales; he bebido en el Quai d´Orsay  los mejores vinos del mundo cuyas marcas  revelaba sigilosamente a los comensales, como una consigna sagrada un mayordomo majestuoso; he alcanzado distinciones y honores a que nunca aspiré y he gozado, en fin, de cierto renombre y de esa notoriedad discreta que halaga sin cohibir demasiado.

Suele decirse que ha llenado dignamente su vida el que ha tenido un hijo, ha escrito un libro, ha plantado un árbol y ha construido una casa. Si alguien quiere medirme con este patrón , verá que he cumplido ampliamente el programa.

 

Como representante legal de los herederos de Julio Casares, aclaro la existencia de unas memorias de Julio Casares, pero que no contemplan toda su vida. No han sido publicadas nunca dado el carácter muy personal de las mismas.

Para consultas de las mismas, por favor contactar en el correo info@juliocasares.es o escribiendo a través de siguiente formulario. Estaremos encantados de ayudarles.

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